
Hoy en día, si nos paramos a pensar por un momento en la cantidad de supersticiones que los seres humanos tenemos, no seríamos capaces de abarcarlas todas. Y es que, hay infinitas e inimaginables. Por ejemplo, dicen que una mujer no debe permitir que se acabe la sal en su casa, nunca se debe estar sin sal en casa porque eso trae mala suerte. A simple vista, esto puede parecer una tontería, pero muchas personas con las que convivimos creen que estas "absurdeces" son ciertas.
Estas supersticiones llegan a tal punto de que la gente rige sus vidas a partir de ellas. Hay personas que nunca pasarán por debajo de una escalera, nunca saldrán de casa en martes y trece y nunca comprarán o harán algo que tenga la más mínima relación con el número trece.
Pero las superticiones no son algo que ha surgido hace poco, no viene dado como consecuencia de nuestra sociedad consumista ni de la manipulación que sufrimos a causa de las empresas; vienen dadas desde la más remota antiguedad y en muchas ocasiones, acompañadas por refranes o dichos para evitar que caigan en el olvido. Además, solían estar relacionadas con la religión, probablemente, debido a la gran importancia que la gente le daba en aquella época. Estaban totalmente convencidos de que el más mínimo incumplimiento de cualquiera de las supersticiones, tendría consecuencias desastrosas. Por ejemplo, decían que da mala suerte pisar las rayas de las baldosas o del pavimento, y lo acompañaban con un dicho que todo el mundo conocía y que dejaba clara la necesidad de su cumplimiento:
"Quien pisa raya, pisa medalla
del niño Jesús
muerto en la cruz"
Hay muchísimas supersticiones que a lo largo de la historia se han convertido en más tradiciones que otra cosa como puede ser el hecho de pedir un deseo cada vez que se ve una estrella fugaz y al soplar las velas de la tarta de cumpleaños.
ATT: Rocío y Alejandra

