viernes, 13 de febrero de 2009

Supersticiones



Hoy en día, si nos paramos a pensar por un momento en la cantidad de supersticiones que los seres humanos tenemos, no seríamos capaces de abarcarlas todas. Y es que, hay infinitas e inimaginables. Por ejemplo, dicen que una mujer no debe permitir que se acabe la sal en su casa, nunca se debe estar sin sal en casa porque eso trae mala suerte. A simple vista, esto puede parecer una tontería, pero muchas personas con las que convivimos creen que estas "absurdeces" son ciertas.


Estas supersticiones llegan a tal punto de que la gente rige sus vidas a partir de ellas. Hay personas que nunca pasarán por debajo de una escalera, nunca saldrán de casa en martes y trece y nunca comprarán o harán algo que tenga la más mínima relación con el número trece.





Pero las superticiones no son algo que ha surgido hace poco, no viene dado como consecuencia de nuestra sociedad consumista ni de la manipulación que sufrimos a causa de las empresas; vienen dadas desde la más remota antiguedad y en muchas ocasiones, acompañadas por refranes o dichos para evitar que caigan en el olvido. Además, solían estar relacionadas con la religión, probablemente, debido a la gran importancia que la gente le daba en aquella época. Estaban totalmente convencidos de que el más mínimo incumplimiento de cualquiera de las supersticiones, tendría consecuencias desastrosas. Por ejemplo, decían que da mala suerte pisar las rayas de las baldosas o del pavimento, y lo acompañaban con un dicho que todo el mundo conocía y que dejaba clara la necesidad de su cumplimiento:
"Quien pisa raya, pisa medalla
del niño Jesús
muerto en la cruz"



Hay muchísimas supersticiones que a lo largo de la historia se han convertido en más tradiciones que otra cosa como puede ser el hecho de pedir un deseo cada vez que se ve una estrella fugaz y al soplar las velas de la tarta de cumpleaños.

ATT: Rocío y Alejandra

martes, 3 de febrero de 2009

¿Qué vale más...

...un euro o cien céntimos?



Aunque matemáticamente la respuesta es evidente, nuestro cerebro actúa como si el valor de cien céntimos fuese mayor, según revela un nuevo estudio publicado en la revista 'Psychological Science'. En otras palabras: ¡LOS HUMANOS RESTAMOS MÁS ATENCIÓN AL TAMAÑO DE LOS NÚMEROS QUE AL VALOR ECONÓMICO REAL DE LAS CANTIDADES!

Hay investigaciones que demuestran que las personas se ayudan más si las cantidades en juego son altas. Para bien o para mal, reconsiderar nuestras opciones en términos de cifras pequeñas nos permite ver mejor los riesgos y beneficios relativos que los grandes números.







"Vivimos en un mundo materialista, por mucho que no queramos reconocerlo. Todas las personas, en algún momento u otro de nuestra vida miramos por interés propio y no buscamos el bien para los demás. Es más, tenemos una tendencia preocupantemente elevada a hacerlo.

Pero no sólo es esto a lo que nos queremos referir. Una vez que hemos encontrado este artículo lo que queremos hacer ver es que en la actualidad las personas nos movemos por las cantidades. Muchísimas veces no miramos lo que estamos comprando, por ejemplo, simplemente lo compramos porque es de una marca determinada o sale en televisión. No nos fijamos en la calidad del producto, nos fijamos en las apariencias, como ocurre en el caso del artículo: yo veo cien céntimos y los prefiero a simple vista, en vez de un euro; no me paro a pensar las cantidades reales que representa, es decir, me dejo guiar por las apariencias.

Nosotras creemos que esto supone un grave problema en nuestra sociedad ya que no sólo en el ámbito económico, en todos los campos del mundo actual existe este conflicto. Muchas personas eligen sus compañías en función de como son físicamente o de lo que representen en la sociedad y no en función de las afinidades que tengan en común.

Tenemos que empezar a pensar un poco más en lo verdaderamente importante de las cosas, que casi nunca está a simple vista. Así que, ¿por qué no te molestas en investigar un poco?"


ATT: Rocío y Alejandra.